Manifiesto

Firmas el manifiesto?

Vivimos momentos de transformación y, en medio de una crisis socioeconómica, democrática y nacional, irrumpen en el debate público propuestas políticas que cuestionan el estatus quo, dando fuerza a la ruptura con el Estado y el capitalismo. Los fundamentos de lo que hace unos años nos hubiera parecido impensable parece que empiezan a tambalearse. 

Las feministas que firmamos este texto (y seguramente tantas otras), vivimos con esperanza y preocupación estos procesos de cambio. Somos activistas del movimiento feminista. Estamos en movimientos sociales, candidaturas, huelgas, llamadas, procesos, partidos, o sindicatos. Estamos ahora, estábamos antes. Tenemos propuestas y tenemos la experiencia, la energía y los conocimientos para llevarlas a cabo. Y ahora también es nuestra oportunidad de cambio.

Pero ya hemos visto demasiadas veces como propuestas que parecen transformadoras acaban dejando de lado los feminismos y las feministas.

Esta es una alerta dirigida hacia todas aquellas personas que están a favor de un cambio radical, que quieren construir una sociedad más justa: un mundo justo nunca ocurrirá sin una transformación feminista. La nueva política seguirá siendo vieja política si es patriarcal.

Sabemos que el patriarcado invade todos los espacios de nuestras vidas: camas, hogares, calles, instituciones, medios de comunicación, escuelas, mercados. El machismo se encuentra en todos los ámbitos de la esfera pública y privada, es dentro de nuestro cuerpo, y se manifiesta de formas muy diferentes: desde el menosprecio hasta el control en el vestir, desde la transfobia hasta la explotación económica o el asesinato.

Por ello, la economía y el trabajo seguirán siendo fuente de injusticia y miseria si no ponemos la vida y su sostenimiento en el centro. Sin derecho a nuestros cuerpos no hay libertad posible. Y ningún país, ni uno, no puede ser libre mientras se asesina mujeres por el solo hecho de serlo. No cambiaremos nada añadiendo pequeñas frases al final de los discursos o entendiendo «las mujeres» como un «tema», o una cuestión secundaria.

Ahora SI que toca!

  • Que las prácticas y perspectivas feministas sean de verdad troncales a cualquier proceso de transformación. Reconozcamos el trabajo del movimiento feminista, damos centralidad y autoridad a las voces diversas de los feminismos.
  • Construir una práctica política y económica centrada en la sostenibilidad de la vida de las personas y del planeta. El trabajo de cuidado es trabajo, sin planteamientos colectivos no hay cambio posible.
  • Hacer política en primera persona. Démonos autoridad. Seamos, todas y todos, sujetos de la propia vida y de la construcción colectiva de la comunidad.
  • Acabar con la violencia machista. Promovemos una sociedad libre de violencias y militarismo. Decimos no a la xenofobia y al racismo. Decimos no a la homofobia, la transfobia y la lesbofobia.
  • Acabar con la cultura de la dominación y la colonización del cuerpo, de la tierra, de las culturas. Reconozcamos la soberanía de los pueblos, la económica, alimentaria, energética, la soberanía sobre el propio cuerpo.

Nuestras luchas son plurales y las hacemos en plural. En nuestros cuerpos se inscriben diferentes exclusiones. En nuestras vidas se cruzan diferentes violencias. Pero también múltiples posibilidades de hacer y de ser. Cuestionamos la norma y ponemos como puntos de partida para nuestras propuestas políticas la multiplicidad de las personas y de las identidades, de las necesidades y propuestas vitales, económicas, políticas o culturales.

Exigimos políticas feministas y radicales que nos acompañen en nuestra transformación personal y colectiva. Porque deshacer el patriarcado debe ser condición de las nuevas formas de hacer política, no vamos a dejar pasar esta oportunidad de ruptura. Generemos las alianzas necesarias para hacerlo posible.

 

linialila

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